Cuando tu mundo se pinta de azul; Crianza de varones.

Crecí con dos hermanas y siempre imagine que mi primer bebé sería un niño, pero no lo fue así, tuve dos niñas primero. Cuando eran pequeñitas recuerdo leerles esta rima muy curiosa, pero según yo sin sentido. La traducción no rima, pero te digo lo que dice: ¿De qué están hechas las niñas? azúcar, canela y todo lo que es lindo, eso es de lo que están hechas las niñas. ¿De qué están hechos los niños? Ranas, caracoles y colas de cachorro, eso es de lo que los niños están hechos.

Recuerdo las horas que pase con mis dos niñas jugando a las muñecas, haciendo fiestas de té, vistiéndolas como princesas y colectando florecitas. Hoy que tengo tres niñas y dos niños he cambiado de opinión. Si vieras la colección que hay en el cuarto de mis hijos consistente de escarabajos, huesos de animales, plumas, pieles de víboras y demás, lo entenderías.

En el libro de Génesis, Dios da a Adán un trabajo muy especial nombrando a todos los animales que había creado.

Génesis 2:19

Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

                                                                                                                      

No estoy tratando de decir que solo a los niños les gustan los animales, únicamente que todos los hijos son una bendición y siendo madre de niños y niñas puedo decirte que desde muy temprano puedes ver sus diferencias. Ciertamente como mujer puedo asegurar que criar varones es toda una aventura. Por ejemplo cuando tu hijo viene a enseñarte algún ratón o bicho que capturo, cuando lo encuentras muy arriba trepado en un árbol, solo quiere jugar con herramientas en vez de juguetes o no entiendes porque solo quiere leer acerca de tractores, vehículos o animales.

Poco a poco voy aprendiendo a entender estas diferencias y Dios quiere que así sea. La Biblia está llena de versículos sobre el tema:

Proverbios 31:1-2

Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.

¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre?

¿Y qué, hijo de mis deseos?

Proverbios 1:8

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,

Y no desprecies la dirección de tu madre;

Si alguna vez has escuchado el poema escrito por William Ross Wallance: La mano que mece la cuna. Es la mano que gobierna el mundo; puedes imaginarte la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos.

Cuando leo la historia de Moisés me impresiona como su madre Jocabed en los pocos años que lo tuvo a su lado pudo compartirle su fe.

Hebreos 11:24

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 

Tenemos también el ejemplo de Timoteo que sostiene la fe de su madre y abuela.

2 Timoteo 1:5

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

La lista sigue y sigue. Así que, si tu vida se pinta de azul en algún momento o talvez ya lo es, disfruta cada momento, busca consejo en la palabra de Dios, tu esposo y tus padres. Por último, te dejo unos consejos prácticos en la crianza de tu pequeño varón:

  • Ora por él
  • Enséñalo a cocinar
  • Enséñalo a limpiar
  • Enséñalo a ver a las niñas como vaso frágil, que requieren cuidado especial
  • Juega con él, si es deportes mejor
  • Lee historias de lo que a él le guste, aunque a ti te sean aburridas
  • Déjalo llorar cuando este triste o le duela algo
  • Déjalo explorar y aprender a ser valiente (con responsabilidad)
  • Si es posible habla de su padre (o de alguna figura masculina importante en su vida) como de un héroe.

Dios bendiga nuestra jornada criando la generación del fututo.

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