¿Qué tal va el ciclo escolar hasta ahora? ¿Empezaron el año con muchas ganas o están listos para tirar la toalla y salir de vacaciones? Ambos sentimientos son bastante comunes, así que no nos agobiemos si las cosas no han salido como planeamos. A través de los años en los que hemos estado educando en casa (7 hasta hoy) he aprendido a relajarme un poco en cuanto a los planes y expectativas que tengo para mis hijos; claro que me gustaría que fueran excelentes en todas las materias y que cada día realizaran con gusto todas las actividades planeadas y como perfectas computadoras almacenaran toda la información que les proporcionamos. Pero nuestros hijos no son robots son seres humanos creados a la imagen de Dios igual que nosotros.
Seamos honestos ¿Cuántos de nosotros recordamos al menos un 50% de lo que aprendimos en nuestros años de escuela? Personalmente muchas cosas de las que aprendí incluso en la universidad no las recuerdo a la perfección; Sin embargo, con un poco de investigación puedo refrescar la memoria sin ningún problema.
Al regresar de vacaciones de Navidad inmediatamente me entró la preocupación de que ya vamos a la mitad del año y hay tantas cosas que quería enseñar este año, que por falta de tiempo no va a ser posible estudiar. Aun cuando dije que he aprendido a relajarme, todavía tengo esa idea en el fondo de mi cerebro de ver a mis hijos como pequeñas enciclopedias ambulantes que todo lo saben. En fin, más de la mitad del ciclo escolar ha pasado y puedo sentir la presión de mi propia naturaleza pecaminosa que quiere aplastarme imaginado que mis hijos no podrán ir a la universidad y si no van nunca van a conseguir un buen trabajo que pueda sustentar todas sus necesidades, etc. etc. y todo solo porque talvez no terminemos el curso de matemáticas.
Es en esos momentos en los que padezco un mini ataque de ansiedad es que Dios en su infinita misericordia me da unas palabras de ánimo en mi tiempo de lectura diaria. Espero que tú también abras tus ojos y tu corazón y recuerdes lo que es realmente importante.
2 Pedro 1:5-8
Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a nuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no nos dejaran estar ociosos y sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Ahora quitando un poco de telarañas de mi cerebro, recordando una clase de negocios en la universidad, donde estuvimos hablando acerca de inteligencia emocional, un concepto que a mis 19 años me pareció una pérdida de tiempo estudiar; hoy casi a mis 40 lo entiendo perfectamente y sé que es de vital importancia. Recuerdo perfectamente las palabras del maestro diciendo que hoy en día cuando una empresa tiene que contratar a alguien, encuentra una cantidad de candidatos con mucho estudio y muy poco sentido común, que no saben como tratar a las personas, resolver problemas, trabajar en equipo, etcétera. Es por eso que tenemos que dar importancia a lo que Dios dice que es más importante; claro la educación es necesaria y debemos de hacer lo mejor que podamos, pero nunca olvidemos que estamos educando personas que queremos que reflejen la luz de su Creador, no únicamente un título universitario.
Así que ánimo colegas, no hagamos a un lado el verdadero conocimiento.
Estando persuadido de esto, que aquel que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Filipenses 1:6
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