Hace un tiempo mi esposo trajo un montón de cajas llenas de revistas de National Geographic viejas, aparentemente alguien las había colectado por años, las mas antiguas son a blanco y negro de los años 20, la intención era venderlas ya que hemos estado vendiendo libros por internet y si la mercancía es gratis pues mucho mejor; el problema es que estas revistas no se han vendido y a este día hemos decidido continuar vendiendo solo el inventario que tenemos sin agregar más, incluso deshacernos de algunos libros de poco valor. Como estas cajas de revistas ocupan un espacio en una pequeña sala de estar en nuestra recamara, han estado a punto de ir a la basura. El problema es que las usamos, como educamos en casa, estas revistas están llenas de información, fotos y mapas que podemos incorporar en nuestras clases; es por eso por lo que les he permitido aglomerar el espacio que ocupan.
En invierno pasamos la mayoría del tiempo dentro de casa y además estoy de descanso de mi trabajo de medio tiempo, asi que aprovecho para organizar, depurar y trabajar en proyectos de remodelación en nuestra casa. Entre otras cosas también tengo mas tiempo de leer y como estas revistas están muy a la vista empecé a hojearlas de vez en cuando. Déjame que te diga que lo más entretenido para mí son los anuncios que contienen, como el de la foto de este artículo. Nuca se me hubiera ocurrido comparar anillos con llantas, pero ya hablaremos de eso mas adelante. Lo que quiero contarles es como estas fotos empezaron a hacerme reflexionar en como veo y como la sociedad ve el trabajo de ama de casa hoy en día. Mi intención no es criticar los modos modernos, sino más bien, elogiar el arte de hogar; esa serie de actividades cotidianas que son de vital importancia para nuestro bienestar físico y emocional.
No importa si eres casada o soltera, con hijos o sin hijos, todos tenemos esa necesidad de sentirnos cómodos y seguros en nuestro hogar. Estas fotos de anuncios antiguos me recuerdan precisamente eso, las amas del hogar del pasado, que con diligencia y esmero cuidaban del hogar; no por ser su obligación sino como un acto de servicio. Volviendo al anuncio de llantas del año 1945, muestra a las novias emocionadas con sus anillos y la ilusión de su nueva vida como dueñas de su propio hogar. La pregunta que usan es ¿Todos son iguales? ¡No! La diferencia esta en el brillo.
La analogía que proponen es de no dejarse llevar por las apariencias. En comparación con otras llantas la que ellos ofrecen es de mejor calidad porque duran más; por lo tanto, te dan más tiempo y seguridad al volante, que es una prueba tangible de que has comprado lo mejor.
Aunque es un anuncio cómico y confuso al mismo tiempo, me han dejado pensando. Si comparamos el arte del hogar con un producto que alguien nos quiere vender podemos ponerle sentido. Muchos te dirán: ser ama de casa es cosa del pasado, trabajar todo el día, dejar a tus hijos al cuidado de otros, comprar comida en un restaurante y pagar a alguien que limpie tu casa y que cuide a tu perro es lo que debes hacer.
Otros te dirán: como mi madre y mi abuela lo hacían, debes levantarte de madrugada, preparar lonches, barrer el porche, empezar la comida, tender la primera tanda de ropa al amanecer, hacer todos los quehaceres domésticos con zapatillas y mandil si es posible y nunca pero nunca, irte a dormir con la cocina sucia.
Los dos escenarios tienen sus ventajas y desventajas, no quiero tomar partido en ninguno de los dos, solo quiero recordarte que es importante, hoy en día la mayoría vivimos vidas demasiado ocupadas y talvez eres de las que trabajas todo el día fuera de casa y cuando llegas quisieras encontrar una casa ordenada y bonita en la que puedas descansar. Pero obviamente al llegar a casa es hora de preparar la cena, limpiar, preparar cosas para el siguiente día, etc. y no puedes evitar sentirte frustrada y agotada.
Si eres de las que están en casa en el trabajo más difícil y gratificante de todos, criando niños y estas cansada de colectar juguetes, limpiar desastres, hacer comida, luchar con ese montón de trastes que nunca se acaba y lavar una infinidad de ropa todo mientras cuidas de tus hijos, talvez te encuentres soñando en el día en el que todo esté en orden justo como tú lo dejaste el día anterior o hace unos minutos.
En los dos escenarios hay ese anhelo de seguridad, comodidad y orden, así que lo que propongo es, cambiar nuestra actitud dejemos que el arte del hogar se vuelva lo que su nombre implica, un arte, no una obligación de la cual no podemos escapar, ninguna de nosotros somos cenicienta para pedirle a los animales que nos ayuden, pero si podemos delegar actividades a las personas que vivan con nosotros y de esa manera nosotras podremos tener un poco mas de tiempo y energía para dedicarnos a convertir los quehaceres en un arte y así convertir nuestro hogar en una obra maestra que nosotros y nuestras familias puedan disfrutar e incluso recordad y talvez transmitir a la siguiente generación.
Acompáñame en estas series. y recobremos el amor por el arte del hogar. Estaré compartiendo consejos prácticos de limpieza, organización, decoración, recetas de cocina y sobre todo muchas palabras de aliento, la mayoría en bases bíblicas, pero algunas serán simplemente sentido común.
Espero y puedas unirte en esta jornada y recuerda: la diferencia está en el brillo!
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