Aprendiendo historia y otras cosas por medio de libros vivos.

Al cerrar otro ciclo escolar ( el noveno en nuestro familia) empiezo a hacer un recuento de las cosas que hemos aprendido este año; no solamente por que bajo la ley de nuestro estado tenemos que presentar un portafolio a un evaluador y hacer un examen de conocimientos estandarizado, sino también porque necesito un poco de ánimo y recordar los motivos por los que estamos fielmente comprometidos a educar a nuestros hijos en casa.

Debo admitir que la mayoría de los años me da un poco de ansiedad el pensar que tal vez no hicimos suficiente trabajo para mostrar al evaluador. La realidad es que año tras año, recibimos un buen reporte y una felicitación por haber tenido un año productivo. Lo cual me hace llegar a la realización, de que soy yo misma la que me pongo trabas y metas absurdas; que en vez de hacerme disfrutar cada ciclo escolar me llena de incertidumbre y preocupación innecesaria.

Hoy quiero animarte a dejar esas preocupaciones atrás y recordarte que este paso que has dado o estes pensando dar, es lo correcto en la educación de tus hijos o quizás nietos como en muchas ocaciones es el caso. Me gusta pensar en el ejemplo de Timoteo que recibió enseñanza de su madre y su abuela en cuanto a la fe, independientemente de que su padre no era creyente.

trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.   
2 Timoteo 1:5

Gran parte de nuestra educación proviene de libros en temas muy variados; leemos como familia y cada estudiante independientemente. Al hacer el recuento de los libros que leímos este ciclo, se me vino a la mente un párrafo del libro: Number de Starts, por Lois Lowry, que quiero compartir contigo.

Antes que nada déjame platicarte como Dios suple nuestras necesidades y nos da ese ánimo o empujoncito que en veces necesitamos para continuar la carrera. Resulta que un día, en el cual me encontraba bastante abrumada, preocupándome si habíamos cubierto suficiente material de historia, terminamos este libro, que relata la vida de una familia Judía viviendo en Dinamarca durante la segunda guerra mundial. Libros de ficción histórica son nuestros favoritos porque podemos aprender historia, geografía, morales y muchas veces una perspectiva Cristo céntrica. Es por eso que recomiendo este libro grandemente. El título en español es: Quien cuenta las estrellas?

Al final del libro la autora redacta un poco sobre el proceso de investigación que realizó antes de escribir el libro y los datos reales y ficticios que se incluyen. El siguiente párrafo es una nota real que inspiro uno de los personajes del libro. Déjame decirte que al leerlo tuve que parar y con lágrimas en los ojos, dar gracias a Dios por el privilegio de poder educar a nuestros hijos en casa y poder leer estas historias muchas veces tristes, pero emocionantes, que nos hacen darnos cuenta que la vida es mas que logros académicos.

Porque de tal manera amo Dios al mundo que dió a su hijo único para morir por nosotros, de la misma manera debemos inculcar a nuestros hijos a amar a Dios sobre todas las cosas y a su creación mas preciada: “la Humanidad”

Me gustaría terminar con una párrafo, escrito por un joven, en una carta a su madre, la noche anterior a su muerte:

… y quiero que recuerden, que no deben de soñar en regresar a los días anteriores a la guerra, el sueño para todos, jóvenes o viejos, debe ser el crear una decencia humana ideal, no de individuos prejuiciosos, con una mente muy estrecha. Este es el gran regalo que nuestro país tanto anhela, algo que cada que cada niño peon puede añorar, y con placer sentir que pertenece, algo por lo que puede trabajar y pelear.

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