DevocionalDesayunoLavar la ropaEscuela
Hora de lavar los trastes del desayuno y ver que hacer de comida. ¿Escucho un llanto? siempre que voy a empezar a trabajar alguien necesita algo. Mi niño de 2 años llega llorando, ¿Por qué lloras, te lastimaste? no. ¿Tienes hambre? no. ¿Quieres algún juguete? no; entonces ¿Por qué lloras? necesito lavar los trastes. Te quiero a ti mami.
La mujer virtuosa en Proverbios 31:27 en una de sus muchas cualidades; Considera los caminos de su casa, quizá esto se refiera no solo al lugar donde vivimos sino a las personas que habitan en ella. Como madres es muy fácil sentirnos agobiadas por la infinita lista de quehaceres que tenemos que hacer cada día que olvidamos ver las necesidades de nuestros hijos. En ocasiones un abrazo es suficiente o tomar unos minutos para leer un libro. Cuando una casa está llena de niños es casi imposible mantener orden total, personalmente no recuerdo ningún día en el que haya completado todo lo que escribí en mi lista de quehaceres, pero al final del día todos nos vamos a dormir cansados y contentos.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Filipenses 4:6
El mayor desorden con un poco de tiempo y trabajo en equipo puede solucionarse.



Espero que los siguientes poemas sirvan para darte ánimo y recuerdes que todo es una etapa, ya sea que sea un día en el que termines muchas cosas de tu lista o pases el día jugando con tus hijos. En los días de la creación puedes notar que Dios al final de cada día añadió las palabras:” Y vio Dios que era bueno”. Lo que hagas cada día al considerar los caminos de tu casa, tómalo por “bueno”.
Lo que hice este día
Hoy dejé algunos platos sucios,
tendí mi cama casi a las 3:30.
Los pañales se quedaron remojando más de lo normal,
el olor creció un poco más potente.
Las migajas que cayeron al piso desde ayer,
desde allí me están mirando todavía.
Las huellas en las paredes,
seguro estarán allí hasta el siguiente otoño.
Las marcas sucias en las ventanas,
estarán allí hasta que llueva.
Que lastima me das, te dices a ti misma.
¿Qué es lo que hice hoy?
Arrullé un bebé hasta que se durmió,
Abrace a un niño mientras lloraba,
Jugué un juego de escondidas,
Apreté un patito de hule hasta que sonara.
Empuje un carrito, cante una canción,
Enseñe a un niño el mal del bien.
¿Qué es lo que hice todo el día?
No mucho que se vea, es la verdad.
Al menos que pienses que lo que hice hoy
puede ser importante para alguien
con ojos lindos y pelo suave,
si esto es verdad hice lo que debía.
Autor Anónimo
Si le das a una mamá un bollito
Si le das a mamá un bollito,
Querrá una taza de café para acompañarlo.
Se servirá un poco.
Su hijo de tres años derramará el café.
Así que se pondrá a limpiarlo.
Mientras limpia el piso, encontrará calcetines sucios.
Entonces recordará que tiene que lavar ropa.
Cuando ponga la ropa en la secadora,
Se tropezará con unas botas y se estrellará contra el refrigerador.
Al estrellarse con el refrigerador le recordará
Que tiene que pensar que hará de comida.
Sacará carne molida del congelador.
Buscará su recetario (“100 cosas que preparar con carne molida”).
El recetario está bajo una montaña de papeles,
encontrará el recibo del teléfono que se vence mañana,
se irá por su chequera, que se encuentra en su bolsa,
que ha sido vaciada por el bebé.
Le da un olor medio feo. Cambiará un pañal,
Sonará el teléfono, que su niña de 5 años contesta y cuelga.
Se acordará que quiere llamarle a una amiga para invitarle un café,
Pensando en café le recuerda que se iba a tomar una taza.
Y lo más probable es que…, si va por su café,
sus hijos se habrán comido el bollito con el que lo iba a acompañar.
Autor Anónimo
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