La compra de nuestra casa.
Al principio de nuestro matrimonio compramos una casa vieja en la ciudad, que, con poco dinero y herramientas, arreglamos todo lo que pudimos con la intención de venderla y mudarnos al campo a una casa con más terreno en un vecindario más tranquilo. La búsqueda duro más de un año sin ningún éxito. Hasta que un día, encontramos una casa que cumplía con la lista de las cosas que queríamos el único problema era que estaba fuera de nuestro presupuesto; de cualquier forma, decidimos ir a verla, recuerdo que fue un día de verano y cuando llegamos solo había un pequeño espacio donde estacionarse ya que la casa había estado inhabitada por varios años y la maleza estaba fuera de control. Inmediatamente nos enamoramos de la propiedad, era una casa vieja con un granero en mal estado, un par de edificios y un pequeño lago; pero sabiendo que estaba fuera de nuestro alcance regresamos a casa simplemente con una ilusión en nuestra mente. En los siguientes meses tratamos de comprar otras dos casas las cuales perdimos porque alguien más ofreció mas dinero que nosotros y la espera continuaba. Hasta que un día nuestra casa aparece en el mercado a un precio significativamente menor que el inicial, aparentemente había sido vandalizada y todo el cobre (plomería y calefacción) habían sido robados. Inmediatamente intentamos comprarla y para nuestra sorpresa lo conseguimos. Esta es la historia de como llegamos a esta vieja granja que hoy es nuestro hogar.
La casa “Farmhouse”.
No tenemos información exacta sobre la historia de la casa, pero por el tipo de construcción sabemos que la primera parte fue construida en los 1800, inicialmente como una cabaña de troncos con árboles cortados a mano y un cuarto hecho con piedras colectadas en la propiedad ya que nos encontramos al pie de la montaña y el suelo está lleno de ellas. Posteriormente en los 1900 fue construida la parte de ladrillo (Farmhouse) recubriendo la cabaña original y añadiendo un segundo piso. Finalmente, en los 1970 fue construida la última parte que actualmente es la cocina-comedor y está en proceso de remodelación.
Planes para el futuro.
A mi esposo y yo nos encantan las casas viejas llenas de historia, de hecho, dicen que nuestra casa, era la última granja antes de pasar la montaña para ir al pueblo más cercano, (actualmente son 20 min manejando) entonces las personas llegaban aquí a tomar una taza de café antes de emprender el largo recorrido al pueblo, no hemos podido comprobar que esto sea verdad, pero si hemos encontrado muchas herraduras de caballo con un detector de metales. Así que al presente cada cuarto necesita trabajo, pero no es nuestra intención modernizar esta casa; queremos vivir con las comodidades del siglo XXI, pero con el estilo antiguo de los 1900, así que siempre estoy en busca de antigüedades que poco a poco formaran la decoración de nuestro hogar. Los dejo con un video (de pobre calidad, pero es el único que tengo) y después con una reflexión que nos recuerda que no es el tipo de casa en que vivamos son las personas queridas con las que la compartimos y las memorias que colectamos año con año.
Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican;
Salmo 127:1






Las siguientes fotos son de la parte original de la casa que es una cabaña, es el siguiente proyecto en la lista de remodelación.







Hogar
Edgar A. Guest (1881-1959)
Toma un buen tiempo el vivir en una casa para hacerla tu hogar,
Días soleados y días nublados, y en veces hay que vagar antes de que realmente puedas apreciar las cosas que has dejado atrás. Hasta que de alguna manera las extrañas y están siempre en tu mente.
No importa que tan rico llegues a ser, que tanto cuesten tu mesa y tus sillas, que tantos sean tus lujos.
Para ti todavía no es tu hogar, aunque sea el palacio de un rey.
Hasta que de alguna manera tu alma se entrevera con todo al derredor.
Un hogar no es un lugar que el oro pueda comprar;
Antes de que se convierta en tu hogar, tienes que vivir ahí, entre las paredes deben de nacer unos bebés allí mismo tienes que criarlos hasta que sean mujeres y hombres de bien. Gradualmente ha como pasa el tiempo, te das cuenta de que no puedes deshacerte de nada que han usado, la vieja periquera, los juguetes, los zapatitos quieres guardar y si pudieras las huellas en las puertas las dejarías también.
Tienes que llorar ahí para hacerla tu hogar, tienes que sentarte y suspirar y velar junto a la cama de tu amada y saber que la muerte se acerca; y en la quietud de la noche el ángel de la muerte llega, y cierra los ojos de aquella que sonreía, y enmudece su dulce voz. Porque estas son escenas que te atrapan el corazón, y cuando tus lágrimas se han secado, encuentras que tu hogar es más preciado de lo que pensabas. Por siempre llevaras los dulces recuerdos de aquella que no está allí.
Tienes que cantar y bailar por años, retozar y jugar, y amar las cosas que tienes aprendiéndolas a usar; incluso las rosas enredadas en el porche que florean cada año tienen que llegar a ser parte de ti, recordándote que alguien querido, que las amaba hace algún tiempo las ha plantado allí. Tienes que amar cada ladrillo y cada piedra del cimiento;
Toma tiempo el vivir en una casa para convertirla en tu hogar.
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