Ha llegado el tiempo de plantar el huerto. Los meses de planeación, ordenar semillas y ejercitar paciencia esperando a que los días estén agradables para salir a preparar la tierra han llegado a su fin. Por un par de semanas la mayoría del tiempo y energía serán utilizados en preparar la tierra y plantar.
La situación actual ha preocupado a muchos, los precios han incrementado significativamente, hay rumores de escasez en el fututo; todo con buenos fundamentos, pero no olvidemos lo que la biblia nos dice:
Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos.
Eclesiastés 5:9
Así que tanto el rico como el pobre todos dependemos del fruto de la tierra. Dos cosas se me vienen a la mente. La primera es recordar que Dios es nuestro proveedor; no quiero decir que todos podremos plantar un huerto y cultivar todo lo que necesitamos y aun cuando así sea si no somos vegetarianos, esto simplemente supliría una parte de nuestro sustento. Lo que si podemos hacer es tomar un poco de conciencia en nuestra alimentación y finanzas, sin dejar que las noticias nos alarmen, podemos ser proactivos no por temor más bien por precaución.
La segunda y mas importante es recordar que aun cuando trabajemos arduamente por algo que queremos o necesitamos, en ocasiones las cosas no son como los planeamos. Mientras trabajo labrando la tierra me doy cuenta de que mis fuerzas no son suficientes para terminar el trabajo que necesito. Sé que todo estará terminado en un par de semanas, de lo que no tengo certeza es de lo que vendrá; quizá sequia o demasiada lluvia, plagas, etc. Lo único que tengo que recordar es que nada en la vida depende de mis propias fuerzas sino de Aquél que me sostiene día a día.
Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcase la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.
Isaías 45:8
Deja un comentario