Aprendamos de María durante el ajetreo esta temporada de Navidad

¿Por dónde empezaré? Retrocedamos un año atrás para que me entiendas mejor. Mi esposo y yo hemos estado remodelando nuestra casa por 1000 años (casi 2 en realidad) y todavía nos falta una eternidad para terminar, al menos es lo que sentimos en ocasiones. Esa es la realidad de vivir en una casa antigua y decidir arreglarla por ti mismo sin ninguna experiencia en construcción (este es otro tema para otra ocasión); el caso es que en Noviembre del año pasado estaba completamente segura de que la casa estaría terminada y lista para decorar esta Navidad, pero la realidad es otra. Aunque estamos muy cerca de terminar no pude evitar sentirme desilusionada al aceptar que no sería diferente; así que decidí tomar actitud de Grinch (creatura verde extraña que no festeja la Navidad) y con esta pequeña introducción observemos a la primera lección de vida con María.

Acepta la voluntad de Dios con alegría.

En el capitulo 1 de Lucas, vemos la historia de como el ángel se le aparece a María en vísperas de su boda. Podemos imaginarnos la ilusión que tal vez ella sentía por iniciar su nueva vida como una mujer casada, pero ahora recibe la noticia de que dará a luz a un hijo el cual será grande, llamado Hijo del Altísimo. Inevitablemente María tiene sus dudas, pero con corazón humilde, responde en el versículo 38: He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra. ¿Cuántas veces las cosas no salen como planeamos? ¿Cuál es la actitud que tomamos? Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, aprendamos a cambiar nuestra desilusión por agradecimiento. Más adelante cuando María visita a su prima Elisabet y entiende la grandeza del milagro que Dios esta obrando en su vida, vemos su canto de alabanza en los versículos 46-47: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

Asegúrate que haya lugar para Jesús en tu vida esta Navidad.

Lucas 2:7. Y dio a luz a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Tomemos este versículo en reversa y por partes (lo bueno que esta no es una clase de Teología :P), regresando a mi actitud de Grinch, resulta que al darme cuenta de que la Navidad no sería como lo había planeado, les dije a mis hijos:! este año no habrá regalos! lo único que voy a hacer por ustedes este año es arreglar sus cuartos, ya tienen muchos juguetes y necesitamos organizar y comprar literas para hacer más espacio (al parecer las personas a principios de los 1900 entendían muy bien el concepto de minimalismo y construían sus casas sin closets, solo con espacio para lo indispensable). Para mi sorpresa mis hijos no se quejaron y realmente me han ayudado ha organizar sus recamaras lo cual  obviamente me remordió la conciencia y empecé a comprar algunos regalitos. Esta mañana empezamos a mover muebles y camas para instalar las nuevas literas, así que me dispuse a limpiar el cuarto de: huéspedes, estudio, salón de escuela y almacén todo en uno, o cuarto multiusos como prefieras llamarle; el caso es que empecé a limpiar y a limpiar, horas y mas horas y para mi sorpresa me vi confrontada con mi propio desastre: manualidades sin terminar, negocios fallidos, libros que pretendía leer y nunca lo hice, mas manualidades que tenía la intención de aprender, cosas de escuela que no hemos empezado por falta de tiempo, agendas viejas llenas de listas y planes, algunas cosas cotidianas y otros proyectos que no se realizaron o que  hasta la fecha no he terminado y la lista continua. La razón por la que estoy escribiendo este blog hoy específicamente es porque en medio de todo el trabajo una vez mas me siento frustrada y cansada; los paquetes de nuevas cosas empiezan a llegar y todavía no termino de limpiar y el mismo pensamiento llega a mi mente, para que tanto ajetreo para Navidad, además vamos a irnos de vacaciones no tiene caso decorar y comprar regalos. En medio de todos los papeles encuentro una lista de cosas por hacer en la cocina del 2016, antes que la cocina tuviera planes de remodelación y una de las tareas era organizar el gabinete de las mamilas, que ha este día no recuerdo ni donde ponía las mamilas, lo cual me recuerda que mis hijos están creciendo rápidamente. La cocina ya esta remodelada y todo ha cambiado, pero en ese momento se me vino a la mente este versículo de como María toma lo mejor que tenía en ese momento, todas sus fuerzas y cariño para proteger a ese bebé que vino a este mundo por todos nosotros. Imagínate que tan difícil ha de haber sido ese viaje y esa noche. Yo habiendo crecido en el desierto y ahora viviendo en lo que a mí me parece el polo Norte en invierno, puedo decirte por experiencia propia lo divertido que es emprender un largo viaje a punto de tener un bebé por la montaña en una tormenta de hielo (adrenalina pura), un poco de tiempo después no hay nada que te dé más paz que ver a ese bebé durmiendo envuelto en su cobija. Una vez más aprendamos de María y tomemos las circunstancias que están en nuestras manos y hagamos de ellas una bendición para los que estén bajo nuestro mismo techo esta Navidad, imaginemos que podamos cubrirlos con una cobija y dar ese paz y refugio que necesitan. Así que no te preocupes si no hubo dinero para todos los regalos que planeaste, o no tuviste el tiempo de decorar, tal vez se queme la cena, pase lo que pase haz de esta Navidad un día especial; recuerda que celebramos el nacimiento del príncipe de paz, no importa si estes en un pesebre o en una mansión deja que la paz de Jesús te cubra.

Guarda todas estas cosas en tu corazón.

Al final del capitulo 2, vemos que Jesús ya ha crecido y año con año hacen su viaje a Jerusalén a festejar la pascua. María se molesta con Jesús porque no regresa con ellos y ella piensa que se perdió. Debo confesar que por mucho tiempo no entendía este pasaje porque me parecía que insinuaba que Jesús que nunca cometió pecado desobedeció a sus padres; pero ahora puedo leerlo con claridad, y puedo entender que fue mi propia mente que me hacía caer en error. Si lees claramente en ningún lado dice y “Maria dijo: mañana salimos a las 8:00 en punto y el que no este se queda.” Lo que en realidad dice es lo siguiente: Al regresar ellos, acabada la fiesta se quedó del niño Jesús sin que lo supieran José y su madre, y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día. En otras palabras, se les olvido a ellos. Por poner atención en otros asuntos perdieron vista de Jesús y lo perdieron. Cuando lo encuentran María le dice: ¿Por qué nos has hecho así? Tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Pon mucha atención a la respuesta de Jesús en caso de que sientas que Dios te ha descuidado o abandonado esta Navidad; Entonces él les dijo: ¿Porque me buscáis? ¿no sabias que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?. Después nos dice que ellos no entendían las palabras que les hablo y que María guardaba todas estas cosas en su corazón. Recuerda que Jesús esta siempre en los negocios del Padre, es decir siempre cuidando de nosotros, somos nosotros los que lo perdemos de vista, no olvides que el es el verdadero propósito de la Navidad.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombre; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6

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