Cada año por lo general sigo un programa de lectura cronológico para leer la Biblia en un año; lo cual ha sido muy bueno, me ayuda a poner orden en las historias y también es útil para enseñarle a nuestros hijos historia del mundo. Sin embargo, para Mayo honestamente estoy un poco cansada de leer tantos nombres y listas en el Antiguo Testamento. Recientemente he estado leyendo Crónicas y en vez de continuar con mi mala actitud de: ¡oh no otra lista más! Decidí orar y pedirle a Dios que abriera mis ojos y me mostrara algo en medio de las listas. Así que comencé a leer Primera de Crónicas capitulo 26 y 27 que habla acerca de los oficiales de David. Cuando llegué a los oficiales de su hacienda personal mi mente empieza a soñar en lo bueno que fuera tener ayudantes en mi granja; después empiezo a pensar en todas las cosas que tengo que hacer, tanto en la granja como terminado el ciclo escolar y cumplir con todos los requisitos por ley y demás. Inmediatamente tengo que pedirle a Dios que me permita concentrarme en mi lectura y no estresarme por los pendientes del día.
Continúo leyendo el capítulo 28 y es aquí cuando Dios empezó a mostrarme algo que nunca había pensado antes aun cuando he leído las crónicas muchas veces. Este capitulo habla de Salomón sucediendo a David en el reino. Lo primero que David comunica al pueblo es la intención que él tenía de construir el templo, pero Dios le dijo que su hijo Salomón lo haría en su lugar. Luego menciona todas las preparaciones y provisiones que ha acumulado a través del tiempo para que la obra se realice y Salomón tenga la oportunidad de llevarla a cabo al pie de la letra fácilmente.
El mandato a Salomón era más que la construcción de un edificio, era también seguir los mandamientos y decretos de Dios por siempre.
Guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente.
1 crónicas 28:8
Si tienes la oportunidad lee el capítulo 28 completo hazlo, está lleno de exhortación de David a Salomón al comenzar la tarea mas grande de su vida.
Es aquí cuando se me prendió el foco y me puse a pensar, aquí estoy preocupada por terminar el ciclo escolar, preocupada por los quehaceres de la granja, pensando si algún día todo el trabajo que hemos logrado pasará a manos de extraños si ninguno de mis hijos decide vivir aquí, ¿que será del futuro? ¿lográremos terminar de restaurar esta granja? La verdad es que si dejamos que nuestras propias ideas llenen nuestros pensamientos la mayoría de las veces terminamos más frustrados de como empezamos porque no conocemos el futuro; pero Dios conoce todas las cosas y nos muestra poco a poco el camino.
Cuando llegué al versículo 10, claramente pude ver lo que Dios me estaba tratando de decir ese día: Mira pues que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate y hazla. Recordemos que aquellos que somos salvos somos templo del Espíritu Santo y nuestro trabajo mas importante como padres es mostrar a nuestros hijos ese diseño que Dios nos ha dado para que ellos también puedan ser un templo del Espíritu Santo y dejen herencia a sus hijos perpetuamente.
Ciertamente hay días difíciles, noches en vela, arduo trabajo y sacrificio que por el momento no parece tener remuneración. Cuando frustración y dudas lleguen a tu mente recuerda las últimas palabras de David a Salomón:
Anímate y esfuérzate, y manos a la obra, no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, MI DIOS, estará contigo;
Deja un comentario