Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.
Proverbios 16:24
Una de las razones por las que familias deciden educar en casa es por el miedo al bullying, que al parecer esta muy de moda últimamente. Si mal no recuerdo 30 años atrás cuando era mi turno ir a la escuela ya estaba de moda burlarse de los otros niños. En ocasiones se burlaban por diversión o porque alguien no entendía algún concepto, por su apariencia física, nivel económico, etcétera; la lista puede seguir creciendo infinitamente.
Ya sea por un problema matemático o por quedarte dormida en clase (lo cual me paso a mi y la burla continuó el resto del año) el “bullying” es un problema que ocurre constantemente en la vida de todos, simplemente por la naturaleza pecaminosa del ser humano. El libro de los proverbios está lleno de versículos que hablan de la lengua y el poder de las palabras. Sin embargo, el ser un acto cotidiano no lo convierte en correcto, por lo tanto, no debemos conformarnos o acostumbrarnos a ello.
Como padres es nuestra responsabilidad cuidar el corazón de nuestros hijos. Es fácil asumir que porque están en casa no están expuestos al bullying de amiguitos crueles o de maestros mal humorados. ¿Alguna vez te has puesto a pensar cuantas veces en el día sale agua salada de tu fuente en vez de agua dulce? Lee el capitulo 3 de Santiago. ¿Cuántas veces has tenido que parar un argumento entre hermanos porque alguien se burlaba de la mala ortografía del otro?
Propongamos en nuestro corazón evitar este tipo de situaciones; todos nos cansamos, todos nos desesperamos especialmente nosotras como mamas cuando alguien parece no entender alguna cosa después que la hemos explicado según nosotras un millón de veces con letras y dibujitos, con rimas y canciones y según nosotras no hay avance.
Esforcémonos por ser más como nuestro Señor: lento para la ira y grande en misericordia. Nunca permitamos que nuestros hijos se burlen de sus hermanos y lo mas importante seamos el ejemplo de bondad que necesitan para dirigirse a otros con palabras dulces.
Antes de terminar déjame compartirte una pequeña anécdota que sucedió hace un par de meses con nuestros hijos. Resulta que una abuela emprendedora ex homeschooler se dió a la tarea de organizar una feria de los países del mundo, ya que sus hijos están educando en casa, le pareció pertinente revivir esta tradición de realizar la feria año con año para sus nietos y recordad viejos tiempos cuando sus hijos eran los estudiantes. Mi esposo y sus hermanas era uno de esos homeschoolers que participaba en la feria cada año y cuando recibimos la invitación aceptamos con gusto. Esta era la primera vez que mis hijos harían una exposición enfrente de gente desconocida; total que preparamos nuestra exposición, cocinamos nuestro platillo típico y emprendimos el viaje ensayando durante el camino cada uno su parte. Todos se sentían confiados a pesar de los nervios. Al llegar nuestro turno comenzamos y cuando nuestra pequeña de 7 años (que siempre pensamos que era la más extrovertida de la familia) tenía que hablar, se quedó sin palabras así que cambio su frase en español por llanto. Rápidamente le dijimos que no se preocupara y sus hermanos continuaron con la exposición sin problemas.
En situaciones como esta hubiera sido muy fácil regañarla por haber quedado mal o para sus hermanos reírse de ella por su ataque de pánico escénico, pero en vez de reproches solo recibió ayuda y apoyo moral.
La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
Proverbios 15:4
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