Desiderata and the Pandemic.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
                                                                                                            Eclesiastés 3:1

Hace 9 años nos mudamos de una casa en la ciudad a una zona rural donde vivimos actualmente, llenos de emoción, teníamos una lista infinita de proyectos y nada de dinero para llevarlos a cabo. Una de las cosas que más deseábamos era tener unos cuantos animales y cultivar nuestros propios alimentos.

Nuestro primer proyecto fue poner un huerto; yo con mi segunda bebé en camino y una niña de menos de dos años pase horas plantando, deshierbando, cosechando, literalmente hasta el parto; recuerdo perfectamente un día de verano que pase la mayor parte del día gateando entre las líneas de plantas cosechando ejotes y a la mañana siguiente tuve a mi bebé. Aprendí a preservar alimentos, hornear, hacer queso de leche de cabra, a perder el miedo de un gallo feroz que no dejaba que colectara los huevos.

Año con año nuestra pequeña granja fue creciendo. Compramos una vaca, ovejas, conejos, pavos y un cerdo. Al mismo tiempo nuestra familia fue creciendo y con esto más quehaceres y más responsabilidades.

La vieja casa todavía tiene necesidad de reparaciones, y aun que habíamos ido progresando lentamente, decidimos parar. El granero seguía deteriorándose  al punto de que no podíamos tener tantos animales y nuestro ánimo desfallecía. El desanimo nos llevo a buscar desesperadamente por otra propiedad quizá una casa mas nueva con menos tierra que mantener todo sin éxito. Tal vez este estilo de vida no era el sueño que imaginamos. Después de todo, que necesidad hay de tener animales y cultivar tus propios vegetales si es más fácil y barato comprarlos en el supermercado.

Todos podemos retroceder y recordad el momento que escuchamos por primera vez de un cierto Virus; yo estaba cómodamente descansando en el sillón, cuando mi esposo me pregunta ¿Qué piensas de este virus que anda en China? Mi reacción: Esperemos que lo controlen antes de que llegue aquí. Pero cuando estamos en el 2022 y voy a comprar 4 galones de leche 2% y solamente encuentro 3 galones 1% de grasa, entonces, realmente extraño a mi vaca! que me daba suficiente leche para tomar, hacer queso y alimentar al cerdo. Estos años nos han servido para reflexionar y cargar las pilas; hoy estoy completamente segura de que este es el estilo de vida que quiero vivir el resto de mis días, aunque tengamos que empezar de cero.

Si te preguntas ¿Qué es la Desiderata (cosas deseadas) y que tiene que ver con la pandemia? Bueno para empezar, es un poema escrito por Max Ehrmann (1872-1945) como dato interesante el vivió durante la pandemia causada por la Influenza en 1918. El primer recuerdo que tengo de este poema es de cuando era niña y mi papá solía recitarlo. Si alguna vez has leído el libro de Eclesiastés que es mi libro favorito de la Biblia puedes ver similitudes, si no, te invito a leerlo. A continuación, incluyo el poema Desiderata espero y lo disfrutes o si prefieres escucharlo encuéntralo AQUI .


DESIDERATA
Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda qué paz puede haber en el silencio
En la medida de lo posible y sin traicionarte
procura vivir en buenos términos con todo aquel que te rodea.
Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen una historia que contar.
Evita a los ruidosos y a los agresivos,

ellos afligen al espíritu.
Si te comparas con otras personas,
puedes tornarte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros y también de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea;
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Sé cuidadoso en los negocios;
pues el mundo está lleno de trampas.
Pero no dejes que ésto te ciegue a la virtud del mundo;
muchas personas luchan por grandes ideales;

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo.
En especial, no finjas afecto.
Tampoco seas cínico ante el amor;
porque frente a la aridez y al desencanto,
el amor es perenne como la hierba.
Toma con serenidad el consejo de los años,
y renuncia grácilmente a los dones de la juventud.
Nutre la fuerza del espíritu para protegerte de las desgracias inesperadas,
pero no te crees falsos fantasmas.
Muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Sin olvidar una justa disciplina,
sé amable contigo mismo.
Eres un hijo del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y no importa si te resulta evidente o no,

no hay duda de que el Universo se está desarrollando como debe.
Por ello procura estar en paz con Dios,
de la manera en que lo concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén la paz en tu espíritu en la ruidosa confusión de la vida.
A pesar del trabajo duro, las falsas esperanzas y los sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.
Procura estar alegre.
Lucha por ser feliz.

Max Ehrmann, Desiderata. 1927

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