Flexibilidad es uno de los beneficios de educar en casa, no todos los días son exactamente iguales y cuando vives en una pequeña granja todo va cambiando con la temporada. En invierno es todo un poco más relajado, aunque cuando hace mucho frío es difícil alimentar a los animales, el agua se congela y caminar sobre el hielo con los contendores de alimento para los animales representa un reto. Por eso primero siempre iniciamos el día mi esposo y yo con un café y un poco de lectura para relajarnos y prepararnos para empezar el día.

Las niñas mayores también leen en cuanto se levantan, solo por gusto. Es impresionante lo que los niños aprenden solamente con observar, antes de que nuestros hijos nacieran siempre hemos tenido ese hábito de leer antes de empezar a trabajar, y nuestros hijos desde pequeños han tenido libros junto a sus camas que leen o pretendían leer cuando todavía no sabían y han continuado hasta ahora, incluso el bebé de la casa (realmente no es un bebé tiene casi 3 años pero igual para nosotros lo sigue siendo 😊) toma un libro y va a la cama de una hermana mayor a que se lo lea.
Después de dar agua y comida a todos los animales (por el momento diferentes tipos de aves) es hora de desayunar y oficialmente es cuando empezamos con la escuela: Devocional, memorización, revista de noticias del mundo para niños, y en algunos días leemos nuestro libro de ciencia, actualmente estamos estudiando el reino animal, también algún libro sobre hábitos o formación de carácter.

Una vez que terminamos el desayuno y las lecturas, es hora de despedir a papá al trabajo y hacer un poco de quehaceres en la casa. Al terminar, los tres niños más chicos vienen a la mesa a su clase de matemáticas, inglés (lectura, gramática, escritura) y ciencias sociales, mientras las dos mayores van a sus cuartos y realizan las mismas materias independientemente.




A medio día antes de comer, es hora de tomar un poco de aire fresco, caminar, colectar los huevos, ver si alguna mascota necesita agua.




. Al regresar es hora de empezar a preparar comida. Por lo general es algo fácil y rápido. Cuando nos sentamos a la mesa, seguimos el mismo procedimiento, leemos algunos libros y descansamos un poco. En la tarde todos tienen que practicar piano, ayudar a limpiar, preparar cena, duchas, etc.

Al fin del día después de la cena, igual que con las otras comidas, terminamos el día leyendo historia, un capítulo de algún libro infantil o poesía. No olvidemos al bebé, él siempre quiere leer algún libro de trenes, tractores o animales. Así termina un día más, obviamente es solo un resumen; hay otras actividades que ocurren durante el día, pero a grandes rasgos es lo que se espera cumplir. Espero que, si estás pensando en iniciar a educar en casa, esto te de una idea. Si no es así, fíjate que fácil es suplementar la educación de tus hijos con buenos libros y fomentar el hábito de la lectura que les servirá para aprender durante el resto de sus días.

Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.
Salmo 19:2

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