Cada mañana mi mente empieza a repasar la lista de cosas que tenemos por hacer: citas, reuniones, pendientes, compras, tareas del hogar, trabajos en el jardín y la innumerable lista de proyectos e ideas que me gustaría realizar y que por falta de tiempo solamente se quedan en mi mente. Es verdad que cada día trae su propia carga y cosas inesperadas que terminan transformando el día productivo y tranquilo que habíamos imaginado, en uno completamente diferente, dejándonos cansados y frecuentemente frustrados.
Con el paso del tiempo he aprendido que cada día tiene un propósito. Cada problema y cosa que pasa fuera de lo ordinario tiene la habilidad de perfeccionar nuestro carácter. El reconocer que cada prueba que toca a nuestra puerta ha sido permitida por Dios para hacernos crecer espiritualmente y moldearnos más a su semejanza, nos ayuda a cambiar nuestra actitud en la vida cotidiana.
Cuando la adversidad toca a la puerta
“No hay nada, ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda tocarme antes de primeramente haber pasado por Dios Padre y por Jesucristo hasta mi; si ha llegado tan lejos ha venido con un gran propósito”. Alan Redpath
En medio de los problemas o un día difícil donde aparentemente todo sale mal, nos cuesta trabajo comprender que hay un propósito departe de Dios en medio del caos. Debo recordar que cuando un conejo se come todas mis plantas de brócoli, Dios tienen un propósito; si se quema el pan, Dios tiene un propósito; si se descompone algo, Dios tiene un propósito. Aun cuando hay problemas de mayor magnitud como problemas familiares y enfermedades, Dios tiene un propósito. Por lo tanto debemos aprender a descansar en su promesa de que todas las cosas nos ayudan a bien y a su debido tiempo veremos el fruto como resultado de las pruebas de hemos enfrentado en nuestras vidas.
Aprendamos a permanecer en Cristo
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podeís hacer. Juan 15:5
El solo hecho de pensar que dificultades vendrán a nuestras vidas, manda escalofríos a nuestra piel. No dejemos que el temor nos impida el gozo de vivir nuestras vidas y cosechar el fruto que Dios ha dispuesto darnos por medio de las adversidades. Para permanecer en Cristo primero tenemos que reconocer que El esta en control de toda situación, favorable o desfavorable. Cada día ofrezcamos nuestras vidas, nuestros pensamientos y actividades a El para descansar en su cuidado.
Dios es justo y fiel, el sabe lo que mejor nos conviene y que se requiere para que empecemos a producir fruto. Estamos en primavera y en nuestra granja es tiempo de podar los árboles frutales, rosales y arbustos. Yo como jardinera, me siento triste de cortar tantos brazos y ramas, pienso que en vez de ayudar estoy lastimando las pobres plantas, pero los años de experiencia me aseguran lo contrario. Corta sin escrúpulos dicen algunos, una podada agresiva genera vigor en las plantas, por lo tanto la recompensa será un árbol frondoso lleno de fruto. Poda los rosales reduciéndolos al 50% y recibirás el doble de flores. ¿Recuerdan el entrometido conejo que se comió mis plantas de brócoli? resulta que al no sentirse satisfecho y arrepentido de sus actos, ha empezado a comerse las cabezas de los girasoles que van emergiendo. Esto aunque alarga el tiempo en el que voy a empezar a cosechar girasoles; significa que esta plantita en vez de producir una flor, va a producir 2 porque va a intentar crecer dos cabezas. Esto en ciertas variedades no es conveniente, porque la planta no tendrán un tallo erecto ideal para ser usado como flor de corte, de lo contrario yo las cortaría a propósito. En la naturaleza podemos encontrar muchos ejemplos de lo que un poquito de aparente “sufrimiento” puede hacer a la creación de Dios, incluyendo “los seres humanos” especialmente aquellos que hemos sido redimidos por su gracia.
Como producir fruto
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22:23
Hay muchas cualidades o valores que como personas podemos cultivar, pero como Cristianos no tenemos que complicarnos la vida tratando de decidir que valores nos hace falta mejorar o adquirir. Esta lista de frutos del Espíritu, es bastante intensa y completa para ayudarnos a vivir una vida abundante en Cristo. A lo largo de este año, me daré a la tarea de indagar en cada uno de estos frutos y ponerlos en práctica. Con fe y la ayuda del Espíritu Santo, espero permanecer en El y como buen pámpano producir mucho fruto.

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